jueves, 19 de abril de 2012

EL SUJETO Y LA ACTIVIDAD DEL TURISMO.

El fenómeno social denominado turismo, como todo acto humano, posee la dualidad de Eros y Tanatos. Llega a ser un acto tan creativo que muchos hombres han dedicado su vida a viajar eternamente, hoy considerado de algún modo como viajero frecuente, sin embargo este aspecto positivo del fenómeno turístico queda al margen de esta ponencia ya que centramos nuestro interés en su antagónico, en la tendencia humana inspirada por Tanatos o la destrucción.

Sin duda alguna, estamos sujetos a las variables de tiempo, lugar y modo, por lo que viajar hoy en día es totalmente distinto al concepto acuñado al que se tenía en el siglo XIX y mucho más distante del que pudiera definir Marco Polo, Heródoto o el mismo Homero a propósito de la Odisea, por tanto, debemos precisar que viajar en la actualidad, tomando en cuenta las cinco últimas décadas, implica un acto planeado, presupuestado, contratado y en muchas ocasiones obligado. De igual manera que con el aspecto temporal, el relacionado con el locativo, éste se determina por publicidad, folletería, agencias y en el mejor de los casos por una extraordinaria y envidiable plática o narración en los ámbitos laborales. En tanto que la modalidad que hemos optado, desarrollado y agotado, mejor conocida como turismo masivo, familiar o de negocios.

Con respecto a los impactos negativos (entiéndase estrictamente destructivos) aquí tan solo retomamos aquellos dos que consideramos comunes al turismo masivo, donde quiera que éste se realice, aquel que atenta contra la identidad de un pueblo determinado y aquel que altera el medio ambiente. Ciertamente identidad y medio ambiente son temas por demás bastante amplios y por ende polémicos. Quede pues acotado en lo dicho anteriormente, nuestras reflexiones.

Finalmente, basta precisar al sujeto, a los actores de esta tragedia contemporánea, a quienes de manera directa están involucrados en esta problemática, ellos son: a) el receptor o quien acoge la demanda turística en su cotidianidad, que en la mayoría de los casos se establece una relación doble la de espectador y la laboral; b) quien desarrolla o invierte capital, a fin de que el fenómeno se detone y con ello garantizar la recuperación de su inversión y la generación de la ganancia o explotación del mercado y c) el turista o viajero que por lo general es un extraño o ajeno a la comunidad por cuestiones idiomáticas, de costumbres y de rasgos, pero es quien aporta el elemento de interés común, al menos para dos de los actores, que es la sujeto-divisa que se transforma en la derrama económica y que adquiere el título de "su majestad" a pesar de todo, lo que le confiere un poder, que en muchos de los casos está acompañado de la fantasía, ficción y necesidad de ser otro en sí mismo; un ser distinto de su cotidianidad, es decir, se da en él una transformación adoptando la figura del semidios turista hijo de Apolo o Mercurio según el referente clásico si es que lo hay.

Con respecto a la tipología de los impactos negativos del turismo masivo(INTM) quedan éstos sujetos a los ámbitos establecidos con anterioridad (lo natural- medio ambiente; lo social-identidad) siendo los más comunes e importantes por su capacidad de destrucción, alteración o corrupción, mismos que su variación es mínima y generalmente siguen un mismo patrón no importando la localidad.

La responsiva tripartita en el ámbito natural
...Probablemente la gran preocupación de todo país en la actualidad, es el impacto que el turismo tendrá sobre sus ambientes... (Naisbitt en Middleton, Sustainable Tourism,1998***).

Esta idea ofrece la dimensión de la problemática donde el turismo es el principal factor por su crecimiento, que amenaza el medio ambiente.

Sin embargo, el primer punto que debe establecerse es que, el reconocimiento del hombre sobre el daño ambiental como resultado de su actividad económica, no es nuevo. Hace 2,400 años Platón ya escribía sobre la erosión del suelo y la deforestación como resultado del sobre pastoreo y el uso de madera como combustible, en las montañas de Ática (Middleton,1998: p. 4). La gente tiende a magnificar su participación, para bien o para mal, en todas las épocas y siempre se buscan responsables.

Si bien es cierto que la actividad turística tiene una participación activa, no es, como se ha establecido en algunas ocasiones, la causa primaria de contaminación y degradación ambiental.

Detrás de éstas aseveraciones, existen otros grupos críticos, que tiene la firme creencia de que a actividad turística puede ser no sólo una actividad económica que potencialmente sea más benéfica en términos ambientales que cualquier otra industria global, sino también más receptiva con relación a cuestiones de manejo.

Una de las dimensiones del argumento de la sostenibilidad del desarrollo, aplicado al turismo, subyace en la introducción de una práctica sustentable en los destinos, donde el impacto de los turistas, de los desarrolladores turísticos y del habitante local se coluden contra el ambiente físico:

El comportamiento ambiental de los turistas depende de su edad, origen y escolaridad entre otros, pero también del propio comportamiento ambiental de los locales, es decir, es más fácil comportarse negativamente en términos ambientales cuando la propia población local lo hace. La destrucción de arrecifes coralinos y manglares para la construcción de embarcaderos y zonas hoteleras, del excesivo uso-desperdicio de agua en albercas, campos de golf y poblaciones turísticas, la descarga de aguas sin tratar a suelos y cuerpos de agua y la alta tasa de producción de basura son entre otros, ejemplos de responsabilidad ambiental compartida. Por un lado, el empresario que considera engorroso e innecesario dar cumplimiento a las normas ambientales y hace contrataciones que le ayuden a disminuir los costos en este sentido, además de acelerar su proyecto. Generalmente es un empresario no local, venido de fuera e incluso extranjero, por lo que, lo que suceda al ambiente "sin dueño o de todos" es insignificante contra el objetivo primario: recuperar la inversión a corto plazo y multiplicarla rápidamente. El empresario, cegado ante su fin primordial, incluso se atreve a señalar a los habitantes de la zona (incluyendo al gobierno local) por la cuestión ambiental, que daña su imagen. El turista entonces se vuelve un instrumento del empresario para cumplir su objetivo, alguien que es incentivado al consumismo, tal vez una de las víctimas más que agresor principal. El habitante local, se convierte en un ente incapaz de contradecir o cuestionar las formas y medios para el desarrollo turístico, se olvida de sus derechos de disfrutar de un paisaje natural (no deteriorado) y hasta se convierte en empleado de ésta misma destrucción: corta árboles que mantienen sus casas frescas, desvía ríos para construir edificios mismos que luego inundarán sus casas, cerca e impide acceso a playas para disfrute de turistas, mismas que su familia ya no podrá visitar.. Entre todos se las arreglan para que el sacrificado sea el ambiente por un objetivo puramente monetario que finalmente se concentra en unos cuantos y se olvida de que este sacrificio ambiental, pronto se vuelve contra él mismo (hombre-turista, hombre-empresario y hombre- habitante local.).

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